TRAMO #21: Puno-Cusco

– CÓMO LLEGUÉ: Expreso Power (13 soles)
– CUÁNTO TIEMPO: 6.5 horas
– DÓNDE ME QUEDÉ: Loki (23 soles) y Maison de la Jeunesse (18 soles)
– CUÁNTOS NOCHES ME QUEDÉ: 2 y 3
– LUGARES ATRACTIVOS EN LA CIUDAD: Plaza de Armas, Catedral, Convento e Iglesia de la Merced, Iglesia de la Compañia, Coricancha, Convento de Santo Domingo, Barrio San Blas, Sacsayhuamán.
– LUGARES ATRACTIVOS CERCANOS: Machu Picchu, Ollantaytambo, Kenko, Pucca Pucara, Tambomachay, Pisac, Moray, Urubamba, Chinchero, Maras, Tipón, Choquequirao.
– QUÉ PROBAR: Chuño cola, pepián, adobo, olluco con carne, kapche, punchero de carne, saralawa, mate de coca.

(Junio, 2009) Se acercaba al fin el trayecto de vuelta, pero aun tenía reservado el paso por uno de los lugares turísticos más importantes del mundo, la ciudad imperial del Cusco cuna de la civilización Inca. Para llegar hasta allá tome, por la tarde, un bus de Expreso Power a S/. 13 el boleto más S/. 1 pagado como tasa de embarque en la terminal. Partí desde Puno a las 3 de la tarde y luego de un viaje de aproximadamente 6 horas y media, con algunas paradas intermedias, llegue a mi destino. Apenas retire mi equipaje fui a la parte externa de la estación de buses de Cusco, donde tome un taxi que me llevara hasta el hostel donde había hecho una reservación por un par de noches, el Loki. Terminado el check out me asignaron una cama en habitación compartido a costo S/. 23 por noche, me puse cómodo y luego disfrute  de la noche en el bar del hostel con algunos otros huéspedes.

La mañana dominguera la dedique a pasear un poco por el centro de ciudad, por la tarde ir a la agencia Naywa Expeditions para pagar el Trekking Salkantay hacia Machu Picchu, que era una alternativa al solicitadísimo Camino Inca. Tomé la opción de 5 días y 4 noches con todos los gastos de hospedaje, comida, transporte y entradas incluidos al precio de US$ 170 por ser turista nacional y además conocido del encargado de la agencia. Ahí mismo le encargue mi mochila grande y me quede con la pequeña en el hostel con todo lo necesario para empezar el recorrido a la mañana siguiente. Para la noche me reencontré previa coordinación con los irlandeses con los que había compartido en Chile, Argentina y Bolivia anteriormente. Con ellos y otros viajeros que conocimos durante el viaje salimos a cenar a un abarrotado de turistas Jack’s Café, acabada la comida y unos cuantos tragos me retiré a mi hostel a dormir pues me iban a pasar a recoger a las 4:30am para empezar el trekking que había contratado aquella tarde.

Hice el check out de madrugada esperando a que me vayan a buscar, lo que ocurrió recién a las 5 de la mañana. Subí a una combi donde conocí a algunos de los que iba a ser mis compañeros y luego pasamos por otro hospedaje más a completar el grupo que finalmente fue de 8 personas más 1 guía. Nos transportaron hasta Mollepata lugar en el que entregamos nuestras mochilas al arriero para que las amarre a las mulas, antes de dar inicio a la caminata que va subiendo progresivamente hasta Sayllapata para un reponedor almuerzo antes de seguir hasta el campamento en Soraypampa donde se duerme la primera noche que resultó siendo la más fría.

El segundo día del recorrido que empezó aproximadamente a las 7 de la mañana es el llamado a ser el más duro, por ser en el que se alcanza el punto más alto de 4,600 metros sobre el nivel del mar, siendo a medida del avance más complicado poder respirar si uno no se encuentra en buena forma física. Afortunadamente el hecho de venir desde alturas mayores y haber permanecido por buen tiempo en ciudades de sierras o punas jugó a mi favor, pues al medio día ya me encontraba en el punto más alto esperando por mis compañeros rezagados. Me permití disfrutar de la espectacular vista y descansar mientras nos juntábamos todos nuevamente a tomarnos la foto de rigor, para continuar con el descenso hacia el espacio donde se tiene el almuerzo junto a un riachuelo. Sin embargo antes de empezar la caminata hacia abajo el guía pregunto si alguno estaba interesado en ir a conocer una laguna que se encontraba a una mayor altura aun, recibiendo una respuesta negativa generalizada salvo la mía. Juntos seguimos un camino ascendente hasta llegar a esta hermosa laguna formada por los deshielos, de donde recién inicio nuestra bajada. El recorrido por la tarde sigue hasta Chaullay donde nos espera nuevamente la cena y el campamento listo para tener nuestra segunda noche en un ambiente más cálido cerca al río.

Otra vez empieza el día temprano por la mañana alrededor de las 7, después del desayuno empieza la caminata cada vez más descendente al costado del río, con algunas cuantas subidas, que termina en un lugar llamado La Playa. Fue acá donde 3 de los integrantes del grupo decidieron ir directamente a Aguas Calientes obviando un día del recorrido total, mientras nosotros después de tener el almuerzo fuimos recogidos por un transporte para llevarnos hasta Santa Teresa donde se tiene la cena y el tercer campamento. Durante una brecha de horas libres es posible de ir a los famosos baños termales cercanos, gasto mínimo de S/. 5 para el nacional y S/. 10 para el extranjero, que debe ser absorbido totalmente por los interesados al no estar incluido en el tour original. Entrada la noche, de vuelta en el campamento, es el momento oportuno para la primera celebración grupal, ya que la mañana siguiente tiende a ser la que más tarde comienza durante todo el recorrido. En nuestro caso empezamos con unos vinos durante la cena, con espectáculo de niños bailarines incluido, para seguir con más de esta bebida una vez finalizada la comida y muy entrada la noche.

Era jueves, la noche anterior había dejado unos cuantos heridos por los excesivos brindis y los planes normales tuvieron que cambiar un poco. Una combi nos trasladó hasta la central hidroeléctrica donde el grupo se separo en dos; por una parte todos esperando el tren a Aguas Calientes y por el otro lado yo solo con mis ganas de caminar por las vías del tren sin modificar nada de lo preestablecido al considerarlo parte interesante de la caminata. Llegue después de un par de horas de caminata, habiéndome cruzado con un par de trenes, al hospedaje contratado en Aguas Calientes y del cual tenía la dirección que me proporciono el guía. Después de una espera y finalmente ser atendido me asignaron una habitación donde me puse a descansar hasta que llegaran el guía y los demás 4 viajeros del grupo. Como aquella tarde no había podido tener el almuerzo del tour, el guía me llevo al mercado donde disfrutamos de una comida local que para las horas de la noche pudo haber sido la posible causa de un dolor intenso de estomago que a la larga malograría mi quinto y último día.

El plan original de salir del hospedaje caminando hasta Machu Picchu a las 5 de la mañana no pudo ser, a los que el día anterior se habían sentido mal me sume yo, por lo que tuvimos que tomar un bus hasta allá. Este costo adicional lo tuvimos que asumir, para mi suerte me pude hacer de un boleto para guía que me salió US$ 1 mientras mis compañeros tuvieron que pagar US$ 7 por ser extranjeros. A la llegada a Machu Picchu me dieron mi boleto (S/. 63 turista nacional) y a pesar de aun sentirme mal después de tomar unas pastillas, me dirigí a reclamar exitosamente unos de los pocos tickets para subir al Wayna Picchu, algo que finalmente no logre por mi traicionero estado de salud. De todas formas seguí el recorrido con nuestro guía, quien nos iba explicando y resolviendo interrogantes hasta que tuviéramos que retirarnos de regreso a Aguas Calientes para tomar nuestro tren. Fue nuevamente mediante un bus de la empresa Consettur Machu Picchu, única en ofrecer el servicio en la zona, que regresamos al pueblo ubicado en la parte baja de esta Maravillas del Mundo. Para esta oportunidad si hice el pago correspondiente al turista nacional de US$ 5.25 por la vuelta, ya en Aguas Calientes después de recoger nuestras mochilas y comer una ligera cena abordamos todos el tren backpacker hacia Ollantaytambo, de donde nos recogió un bus para llevarnos de vuelta hasta el centro de la ciudad del Cusco. Allí nos dejan con todas nuestras pertenencias para que cada uno vaya hacia su hospedaje, aeropuerto o terminal. En mi caso me dirigí al hostel Maison de la Jeunesse, donde se hospedaban los viajeros irlandeses con los que había compartido ya en varias ocasiones y otras cuantas personas que ellos conocieron y me presentaron para mis últimos días en Cusco. Me pusieron a compartir habitación con algunos de ellos a un costo por noche de S/. 18 con la tarjeta HI a la que ese establecimiento estaba suscrito. Aquella noche en que llegue no los encontré porque era un poco tarde por la noche y decidí dormir temprano y recuperar fuerzas para los dos siguientes días del fin de semana.

El sábado me desperté casi al medio día, la tarde la dedique a caminar por la ciudad en compañía de mis amigos y para la noche algo ligero de cena, porque aun me estaba recuperando del estomago, antes de salir de fiesta al Mama África. El domingo fui con un compañero sudafricano, del hostel, a ver un partido de futbol de la liga nacional peruana entre el Cienciano y el José Gálvez que terminó ganando el cuadro local por 1-0. Por la noche una cena grupal de despedida donde hicimos el compromiso de vernos nuevamente en Lima cuando ellos pasaran por allá. Era casi el fin de mi largo viaje de retorno de casi 3 meses, solo faltaría mencionar que la mañana siguiente después del check out me dirigí hacia el aeropuerto donde tome un vuelo que me llevo de vuelta a Lima aterrizando apenas pasado el medio día. Desde ahí en un taxi fue el último recorrido que hice para llegar a CASA.      

No hay mucho más que decir que no se haya dicho del Cusco, principal destino turístico mundial por su riqueza de historia y naturaleza. Una mezcla excelente para todo viajero nacional o internacional que desea tener un viaje cultural, de interés natural o de aventura, pues hay para todo ello diversas opciones. Cusco que cuenta con innumerables atractivos en la ciudad, como otros muchos tantos en los alrededores tiene precios ligeramente más elevados que otras ciudades del país pero siempre uno podrá encontrar opciones baratas para todo si sabe buscar. Por todo lo que ofrece es de las pocas ciudades a las que siempre vuelvo y estoy seguro que eso no cambiara, especialmente me gustaría volver para una de sus tantas festividades como el Inti Raymi, Corpus Christi o Quyllur Rit’i.    

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