TRAMO #15: San Pedro de Atacama-Uyuni

– CÓMO LLEGUÉ: Tur Bus (2,500 pesos chilenos) + Buses Atacama 2000 (5,000 pesos chilenos) + Bus 11 de Julio (40 pesos bolivianos)
– CUÁNTO TIEMPO: 10.5 horas en total.
– DÓNDE ME QUEDÉ: Hotel Avenida (30 pesos bolivianos)
– CUÁNTOS NOCHES ME QUEDÉ: 2
– LUGARES ATRACTIVOS EN LA CIUDAD: Torre del Reloj, mercados y mercadillos.
– LUGARES ATRACTIVOS CERCANOS: Salar de Uyuni y alrededores. (incluídos en el tour)
– QUÉ PROBAR: Lomo de alpaca con quinua.

(Mayo, 2009) Para llegar a Uyuni tenía que tomar un total de 3 buses, el primero tuvo que ser hacia Calama mediante la empresa Tur Bus que me costó P/. 2,500 desde la precaria estación de San Pedro. El viaje es muy corto, apenas tomo un poco más de 1 hora, ni bien llegue a la estación averigüé sobre que buses me podían llevar a la frontera chilena-boliviana para acercarme a comprar mi boleto, la indicación me quedo clara y me tocaba encontrar un hospedaje que se ubique cerca para no caminar mucho durante la mañana siguiente en que debía tomar el bus en una improvisada terminal frente a la oficina de la empresa de transporte Buses Atacama 2000 que era la que cubría la ruta. Después de buscar por un rato encontré el Hostal Nativo, muy bien situado a una cuadra de la plaza principal y a 4 ó 5 de mi destino mañanero, además de a un costo cómodo de P/. 7,000 la noche en un cuarto privado con televisión. Con mis cosas ya seguras en mi dormitorio fui a pasear un poco por esta ciudad minera de poco atractivo y luego en busca de comida barata para la cena. Termine comiendo en un tipo de fast food local llamado Schopdog, donde compre un menú por P/. 2,560 consistente en pollo con papas y un vaso de gaseosa. Cuando acabe fui de vuelta a dormir temprano para poderme despertar a las 5am que debía alistarme para tomar el siguiente bus.

Era domingo y ya andaba en la calle con mis mochilas a las 5:20, luego de tomar una ducha caliente, rumbo a la terminal. Deje mis cosas en la bodega del bus y subí directamente a conseguirme cualquier asiento, esto ya tenia mas pinta de ser Bolivia que Chile, un poco caótico el tema para ser sincero. Muy atrás quedaron las etiquetas que se encargaban de ponerle a las mochilas las empresas de transporte argentinas para brindar mayor seguridad y evitar confusiones o robos, no existía la pre compra de boletos que diera la certeza de haberse asegurado un asiento, no más buses relativamente modernos. Hice pago desde mi asiento a una mujer que se acercaba uno a uno, por la cantidad de P/. 5,000 que era para cubrir el segundo tramo Calama-Ollagüe antes de llegar a Uyuni. Casi finalizado el viaje al momento de llegar al puesto fronterizo chileno nos dimos con la ingrata noticia que habían cortado la energía eléctrica y debíamos esperar que regrese para hacer el trámite de salida del país. Después de un viaje que duró 3 horas y sumada 1 hora y media de espera para poder completar los requisitos migratorios se nos abrió el paso hacia el territorio boliviano donde debíamos hacer nuevamente un cambio de bus en Avaroa. Recogí mis cosas y las lleve al otro bus lo antes posible considerando que la mayoría de gente que viajaba conmigo eran comerciantes que cargaban gran cantidad de mercaderías, haciendo por ratos parecer la escena en un mercadillo. Como en el caso anterior hice pago de los PB/. 40 por boleto dentro del bus que me llevaría a Uyuni con intermedia detención en la oficina de migraciones boliviana donde se pagan PB/. 21 por el sello de entrada. Finalmente cuando llegue a mi destino, 10 horas y media después de haber empezado el viaje, fui en busca de un hospedaje que encontré rápidamente a bajísimo precio, Hotel Avenida en una de las principales calles de la ciudad, a PB/. 30 la noche en un cuarto individual. Para poder costear los venideros gastos en Bolivia me dirigí al único cajero cercano y la casualidad hizo que me encontrara con una chica alemana que había conocido en Valle Fértil. Quede con ella en salir a comer y luego tomar algo por la noche y así acabó un largo domingo.              

A empezar la semana comiendo un suculento desayuno aprovechando lo barato que era estar en Bolivia, para continuar la mañana averiguando en las agencias sobre el tour al Salar de Uyuni, que era una de las actividades en que más expectativa tenía desde que empezó mi viaje. Me incline por pagar la opción con mayor cantidad de días disponible (4 días-3noches) en la agencia Tours Uyuni que me cobró PB/. 700 con todo incluido. Con lo más importante ya cerrado me fui a pasear un poco por la pequeña ciudad, yendo a descubrir su mercado para comer un rico y barato almuerzo por PB/. 12. Aun con sed me anime a probar unas bebidas típicas del lugar que me costaron PB/. 1 cada una, las cuales honestamente no estuvieron nada mal. Para el resto de la tarde tratando de dejar todo listo encargándome de detalles necesarios como mandar ropa a lavar, comprar unos cuantos accesorios de abrigo y hacer un backup de todas mis fotos hasta ese momento.

Al día siguiente, después de recoger mi ropa limpia y hacer el check out estuve a las 11 de la mañana, como me habían indicado en la agencia, para partir en el tour por el salar. Mientras terminaban de arreglar la camioneta aproveche en ir a tomar un rápido desayuno y volver pronto. Cuando volví me indicaron de un cambio de planes; iría con su grupo por 1 día y 1 noche para posteriormente unirme al grupo de Andes Salt Expeditions que necesitaba completar con una persona. Con tal que cumplan con lo que yo deseaba no tenía ningún problema de la forma en que ellos se arreglaran. Así salió el grupo compuesto por el chofer, 3 ingleses, 1 japonés, 1 australiana, 1 argentina y yo con destino a la primera parada del recorrido, el cementerio de trenes, continuamos hacia el pueblo Colchani donde probé una rica sopa con carne de llama, luego el hotel de sal y finalmente al hospedaje donde iríamos a dormir en la falta del Volcán Tunupa. Nos ubicamos en nuestros dormitorios compartidos asignados y nos preparamos para el almuerzo que resulto estando rico, al terminar de comer y tras un breve reposo había la oportunidad de hacer una caminata de subida al volcán. Empezamos el ascenso alrededor de las 4 de la tarde para ir a conocer unas momias y desde una parte más elevada tener una vista privilegiada del salar en plena puesta del sol. La verdad que para ser el primer día estuvo de acuerdo a mis expectativas, sobre todo el increíble atardecer desde la parte alta del Tunupa. Al bajar un fuerte frio entraba conjuntamente con la oscuridad de la noche y nos mandaba directamente a dormir para continuar muy temprano la mañana siguiente. 

Nuestro día miércoles empezó apenas antes del amanecer, nos despertaron para caminar al salar a ver la salida del sol, que realmente solo aproveche yo pues mis compañeros de grupo cedieron ante las bajas temperaturas y se volvieron a seguir durmiendo. A las 8:30 horas nos sirvieron el desayuno antes de cargar las cosas a la camioneta para continuar con el recorrido del segundo día por la Isla Pescado o Incahuasi a la cual llegamos a las 11 de la mañana. Terminado el recorrido por esta, continuamos con las clásica fotos del salar y luego el almuerzo de despedida con carme de alpaca y quinua. Era en ese lugar que me tenía que despedir de mi primer grupo para unirme a un segundo que se tardo un poco más de lo acordado en aparecer. Este nuevo grupo al que me iba a incorporar estaba compuesto por el chofer (hermano mayor del primero), 2 hermanos sudafricanos, 1 brasilera y una pareja compuesta por 1 australiano y 1 griega. Mientras ellos recorrían el lugar que yo ya había conocido me quede conversando con el nuevo chofer-guía esperando estemos todos listos para partir a Atulcha que era el pequeño pueblo donde nos íbamos a quedar por la noche en un hotel hecho de sal. En las instalaciones del alojamiento pudimos comer una suculenta cena e ir calentando el cuerpo con infusiones y posteriormente con una ducha de agua caliente, que tenía un costo mínimo adicional, antes de irnos a dormir. 

    

El penúltimo día de viaje arrancó un poco más tarde de lo habitual, pero de todas formas fueron varios los puntos de interés que visitamos; empezando por el Volcán Ollagüe  las lagunas Cañapa, Hedionda (donde tuvimos el almuerzo), Honda, Charcola, Ramaditas, el Árbol de Piedra, Desierto de Dalí y finalmente la Laguna Colorada por donde quedaba nuestro hospedaje para la última noche del tour que amenazaba ser la más fría con una temperatura promedio de -12 grados centígrados. Tuvimos la cena servida empezada la noche de manera que fuéramos a dormir temprano que al contrario del día en curso el siguiente si debía empezar muy temprano por la mañana. Antes de ir a la cama apenas termine de comer me separe del grupo y fui a la parte exterior del hospedaje, donde pude deleitar mi vista con unos de los cielos estrellados más impresionantes, inmejorables e imborrables que había visto en toda mi vida, si parecía que ya estaba soñando.

Viernes madrugador, a las 5 de la mañana todos despiertos y subiendo a la camioneta para enrumbar a los géiseres Sol de Mañana y las aguas termales donde disfrutaríamos del frío amanecer. Un par de horas después, a las 7, estábamos tomando un desayuno caliente en un comedor a pocos metros de las pozas termales. Cuando ya todos estábamos con la barriga llena nos volvimos a la camioneta para dirigirnos al Volcán Licancabur y la Laguna Verde en plena línea fronteriza con Chile. Para nuestra mala suerte en camino a esos lugares tuvimos la llanta pinchada que retraso un poco el recorrido planeado y la despedida de dos miembros del grupo, que se quedaban en el puesto fronterizo para cruzar hacia San Pedro de Atacama. Con el vehículo mas ligero pasamos por Santa María, donde tuvimos el ultimo almuerzo, luego el Valle de las Rocas y San Cristóbal antes de continuar la vuelta a Uyuni para terminar el tour. Finalmente nuestra vuelta a la ciudad fue a las 6 de la tarde, después de haber tenido nuevamente un problema con otra llanta pinchada, que fue rápidamente cambiada con una de repuesto prestada por el chofer de otra camioneta realizando el mismo trayecto de vuelta que venia detrás de nosotros. Ya había tenido suficiente de Uyuni y era momento de continuar mi desplazamiento hacia el norte, para ello me fui a las avenida donde están las empresas de transporte para comprar mi pasaje lo antes posible hacia Potosí.

Realmente vale la pena visitar Uyuni y hacer cualquiera de los recorridos por el salar, aunque mientras más dure el tour será mejor por la mayor variedad de vistas únicas ofrecidas que la retina se encargara de grabar en la memoria, la paz que se respira en un territorio colorido e inmenso falto de gente, y la oportunidad de compartir unos días con un grupo de personas que siempre tendrá algo que aportar al conocimiento o simplemente compartir experiencias. Los costos son muy bajos y más aun cuando se traen dólares, euros o libras como resulta más común, a los PB/. 700 que yo pague por todo incluido habría que aumentarle los gastos de entradas pagados en los ingresos a Incahuasi (PB/. 15) y a la Reserva Nacional de Fauna Andina Eduardo Avaroa (PB/. 30). 

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